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JUEGO LIMPIO

 

La Secretaria General de CLUB DE CONVERGENTES ha escrito este interesante artículo denominado JUEGO LIMPIO, que se ha publicado en AZARPLUS, y que a continuación reproducimos íntegramente:

 

Cristina_García

JUEGO LIMPIO

El juego limpio es un concepto interesante; probablemente donde más se utiliza es en el ámbito deportivo, pero por incluir la palabra “juego”, me animo a construir sobre el mismo ciertas reflexiones.

 

El “fairplay” se podría definir como el comportamiento leal hacia el contrincante, respetuoso con el árbitro, correcto con los asistentes, y acorde con las reglas del juego.

 

En nuestra Industria, las reglas del juego están claras. Las básicas nos vienen marcadas en Leyes, Decretos y Órdenes de manera prolija. Pero más allá de este detalle, o antes y después del mismo, están las básicas reglas del mercado, que no son otras que las de la competición, la competencia y la competitividad. En el partido del día a día, los contrincantes luchan en competición por conseguir el triunfo (la mayor cuota de mercado, las mayores ventas, los mejores ingresos); y en esta competencia se produce una rivalidad sana porque todos se ven obligados a superarse (la pena para el que no lo hace puede ser la expulsión del mercado), haciendo de la competitividad el motor constante para ofrecer el mejor producto o el mejor servicio.

 

En este contexto, es lícito que se solicite del Árbitro que las reglas estén coordinadas, para que los mejores productos puedan llegar a todos los territorios, o que las regulaciones se aligeren en aquellos puntos que desoigan o contradigan la imparable evolución tecnológica, so pena que el mercado vaya por delante de la realidad regulatoria.

 

Lo que acabo de describir sería perfectamente aplicable a cualquier sector de actividad, incluido el nuestro, pero en la Industria del Juego podría necesitar de unos matices: la tutela administrativa en la que se encuadra nuestro quehacer diario tiene su lógica, y bien enfocada hasta puede asentar esas cuestiones de competencia y competitividad a las que me refería antes, pero al mismo tiempo marca unos límites que nos obligan a todos a, sin dejar de ser creativos, no romper las reglas del juego.

 

Porque nuestro juez no solamente es el Árbitro, o los Árbitros: también lo son los asistentes, el público, es decir, los clientes. Que no tendrán ningún pudor en expulsar de la competición al jugador que se salte las normas, o que olvide ya no solo que el cliente “siempre tiene la razón”, sino que además goza de la prerrogativa de poder elegir entre nosotros y otras muchas posibilidades. Y que espera de esta Industria, como del resto, un nivel de conciencia sobre los efectos de su actividad que creo firmemente que estamos en condiciones de demostrar, explicar y difundir. Porque si no lo hacemos, nuestro silencio puede ser interpretado como un complejo, o un eterno sentimiento de culpa… y no, señores, ese tiempo ya pasó. Somos Responsables, colaboramos y colaboraremos en las políticas públicas encaminadas a “jugar bien”, e incluso algunas compañías irán más allá de todo ello y fomentarán otras muchas acciones, y en otros muchos ámbitos. Invertimos e invertiremos en tener el mejor software, el mejor sistema, el mejor local, la mejor atención, pero conscientes de que esta creatividad y este empuje no deben perder de vista que las normas bien definidas y aplicadas ayudan a que el partido se desarrolle en buena lid, a que sea justo, y a que lo sea para todos.

 

Desde mi modesta perspectiva (es ya casi año y medio que llevo intentado, y a veces consiguiendo, coordinar intereses y poner en común esfuerzos), cada día me reafirmo más en la consciencia de la gran responsabilidad que los colectivos asociativos tenemos en todas estas cuestiones, ya que sigue plenamente vigente la misma idea que nos llevó, hace tiempo, a decidir que para cazar la pieza grande, que diera de comer a la manada, era mejor organizar la caza en grupo. O como dicen en términos de rugby, un estupendo deporte que pone en valor, como pocos, el juego limpio: “Si quieres llegar pronto, viaja solo. Si quieres llegar lejos, hazlo en equipo”.

 

Cristina García

Secretaria General

CLUB DE CONVERGENTES

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